| dc.description.abstract | Hay lugares que los niños no olvidan. No por lo que ven, sino por lo que sienten cuando
juegan, imaginan y se ríen. Mi Pequeño Mundo nace con ese propósito, construir una atracción
infantil donde el juego también permite enseñar y conectar emocionalmente.
Desde el inicio, la premisa es: mejorar lo que ya existe de manera objetiva y con criterio.
Revisión de materiales, consideración de opiniones e investigación de métodos de diseño más
eficientes. A través de herramientas como Scrum y Design Thinking, el proyecto se plantea paso
a paso con importantes puntos de mejora como la eficiencia en el proceso productivo, coherencia
temática, aumento de la experiencia de los niños, menor tiempo de fabricación y calidad. Por
tanto, se debe entender cómo juegan los niños, qué los motiva, qué los aburre y qué los hace
volver. Por ello, se aplica principios de la psicología del juego de roles y se apuesta por espacios
seguros, duraderos y temáticamente flexibles. Cada casa o módulo puede cambiar sin que toda la
atracción tenga que desmontarse.
Además, se incorporan materiales resistentes y amigables con el medio ambiente (porque
ser sostenibles no es una opción, sino una necesidad) y se consideran soluciones para facilitar la
producción, el mantenimiento y el transporte. Por otro lado, la atracción se mejora gracias al
contacto constante con el público, familias, operarios y niños que interactúan día a día con las
atracciones existentes.
En resumen, la intención de mejora no se basa en una simple remodelación. Es una visión
de largo plazo que da respuesta a una fabricación eficiente, jugabilidad y por supuesto su
replicabilidad. Es decir, es una forma diferente de entender el entretenimiento infantil, donde lo
estético, lo educativo y lo funcional trabajan juntos. | |
| dc.description.abstractenglish | There are places children never forget. not for what they see, but for what they feel when
they play, imagine, and laugh. Mi Pequeño Mundo was born with that purpose: to create a
children’s attraction where play also teaches and fosters emotional connection.
From the very beginning, the premise has been clear: to improve what already exists in an
objective and thoughtful way. This involved reviewing materials, considering feedback, and
researching more efficient design methods. Using tools like Scrum and Design Thinking, the
project was developed step by step, focusing on key improvements such as production
efficiency, thematic coherence, enhanced children’s experience, shorter manufacturing times,
and overall quality. Understanding how children play, what motivates them, what bores them,
and what makes them return—is essential. For this reason, principles from role-play psychology
were applied, and the design was based on safe, durable, and thematically flexible spaces. Each
house or module can be modified without dismantling the entire attraction.
In addition, durable and environmentally friendly materials were incorporated (because
sustainability is not an option, but a necessity), along with solutions to facilitate production,
maintenance, and transportation. Furthermore, the attraction has been refined thanks to constant
interaction with the public—families, operators, and children who engage with these spaces
every day.
In short, this vision for improvement goes beyond a simple renovation. It is a long-term
approach that addresses efficient manufacturing, engaging playability, and easy replicability. In
other words, it is a different way of understanding children’s entertainment, where aesthetics,
education, and functionality work together. | |