Las competencias ciudadanas se entienden como un conjunto de conocimientos y habilidades cognitivas, emocionales, y comunicativas que nos conllevan a:
Esto, es totalmente lograble desarrollando competencias específicas que abrirán nuestro espectro de visión de mundo y el fomento de valores como la tolerancia, el respeto, la comprensión, y la solidaridad.
Veamos el siguiente video para presentar el tema en un contexto real y aplicable:
Un migrante es una persona que cambia de país, pueblo o ciudad de residencia de tal manera que pueden traspasar fronteras internacionales o no.
En el mundo hay 870 millones de migrantes o inmigrantes que se desplazan solos o con sus familias buscando básicamente un nuevo futuro y mejor calidad de vida.
Históricamente esto ha generado diferentes perspectivas frente a la migración, pues algunos lideres o poblaciones rechazan el recibir personas diferentes a las de sus regiones.
Sin embargo, también existen en el mundo enormes comunidades prósperas que han sido construidas básicamente por inmigrantes. Como es el caso de los irlandeses en Estados Unidos.
En la última década más de 70 mil personas perdieron la vida en desplazamientos forzosos y arriesgados buscando libertad, igualdad o mejores cumplimientos de los derechos humanos que estaban afrontando.
No obstante, la mayoría de los migrantes se trasladan de manera segura y legal, y viajan solos o con sus familias. Las razones se centran en obtener nuevas oportunidades económicas o de educación en una comunidad diferente a la de su origen.
Para muchos, especialmente quienes consumen información de opinión, la inmigración es sinónimo de pobreza y un motivo de discriminación.
La migración también tiene una faceta como motor de economía y de emprendimiento, pues muchos estudiantes y/o trabajadores que sean brillantes son recibidos en un nuevo lugar invierten sus conocimientos en una nueva comunidad.
Los migrantes generalmente gastan 80% de sus ganancias en su nuevo lugar de acogida y 20% lo envían a sus familiares como apoyo salarial.
En los últimos tres años los migrantes enviaron lo equivalente a 450 millones de dólares a sus países, que generalmente son países en desarrollo. Esta cantidad es tres veces mayor a la cantidad de lo que estos mismos países reciben en los pactos mundiales para suplir su desarrollo en sí.
En 2018 estudios indicaron que 1 de cada 30 personas era migrante, de los cuales 50 millones eran niños afrontando todas las consecuencias de la inmigración.
Ese mismo año en Colombia se decretó que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar garantizaría protección a niñas, niños, adolescentes y mujeres gestantes extranjeros.
Adicionalmente, los niños extranjeros podrían validar en Colombia sus estudios previos mediante evaluaciones o actividades académicas en los establecimientos educativos donde fueren ubicados por las secretarías de educación.
Desde de diciembre de 2018 existe en el mundo el Pacto Mundial que protege la migración para que sea ordenada y segura.
Sin embargo, existen serias preocupaciones de los gobiernos para fortalecer sus propias soberanías sobre las condiciones de los inmigrantes, además de reconocer los desafíos a los que los migrantes se enfrentan.
Si bien es esencial el mejorar la cooperación internacional de tal manera que todos los países se beneficien de la migración, un aspecto que muchos países en desarrollo también deben también tener en cuenta es el replicar dicho Pacto Mundial para que la migración interna sea abordada bajo los mismos preceptos.
Como pudimos observar, dentro de una misma situación real, como lo es la inmigración, es totalmente posible detectar diferentes posturas acordes a las realidades y afectaciones que el fenómeno o evento implique en la visión de cada una de las partes involucradas, sin la posibilidad de definir cuál de las perspectivas es correcta o una verdad absoluta. Por ello, para desarrollar competencias ciudadanas sólidas debemos estar en capacidad de: