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A continuación, encontrarás los cuatro párrafos que constituyen un texto argumentativo llamado “Las Paradojas del Perdón”, adaptado del blog “El Manual de la Incertidumbre”.

Lee los párrafos y organízalos en el orden que consideres correcto, recuerda la estructura de un texto argumentativo:

Parte 1

 

El primer aspecto lo centro en la siguiente frase: “Somos buenos para aceptar ser perdonados pero muy malos para concederlo”. Es parte de nuestra naturaleza fallar, y lo peor hacerle daño a alguien y posteriormente tratar de justificar nuestros errores, accediendo a diferentes argumentos que de cierta manera procuren hacerle entender al ofendido el porqué de nuestra falla. Si tenemos éxito en nuestra estrategia de convencimiento y damos con alguien noble que nos perdone, la sensación es sencillamente divina; pero cuando el rol es opuesto cuánto nos cuenta a tantos que hemos recibido perdón, tener la misma nobleza y disposición para entender los porqués y disculpas de quienes nos ofendieron. Muy a pesar de que un estudio de la Universidad de Oxford nos indique que esto solo lo logra 30% de los seres humanos, el único consejo es que si usted alguna vez fue perdonado, tenga el talante de otorgar también perdón a quién se lo pida, 

Parte 2

 

¿Entonces qué hacer a la final? Tratemos de asumir el dolor como la verdad que es, y no forzarnos a felicidades inocuas. Se trata de trabajar en el día a día sobre la relevancia que usted decida darle al tema que le afectó. Si para usted es importante superar la situación y contar aún con quien le hizo daño, ejercite el perdón con convicción y disciplina. Es como ir al gimnasio y usted no va a ver los cambios de un día para otro, ni siquiera de un mes a otro; cuando se ejercita usted se mira al espejo todos los días y no evidencia con certeza que está siquiera pasando, es sólo después de un tiempo considerable que usted tiene la oportunidad de comparar la foto de cuando empezó y cómo luce en la actualidad; y así pasa con el perdón verdadero. Solo cuando asumamos la cuestión como un proceso y no como un milagro, podremos valorar cada esfuerzo y vamos a entender por qué unos días amanecíamos con ganas locas de ir al gym y en otros nos vencía la pereza, así como por qué unos días sentíamos que habíamos perdonado y al otro volvía todo a dolernos como si la ofensa hubiera ocurrido ayer; es entendiendo esa fragilidad propia para perdonar y ser perdonados que podemos llegar a lo más cercano de la esencia de ese misterio llamado perdón.

Parte 3

 

Todos nos vemos involucrados en dinámicas de perdón en muchísimos contextos de la vida, y en situaciones tanto trascendentales y duraderas como en otras superfluas y pasajeras. Esperamos perdonar o ser perdonados por miembros de la familia, (ex) parejas, (ex) amigos, (ex) compañeros del colegio, la universidad y el trabajo, (ex) jefes y subalternos, el desconocido que empujamos o nos empujó en el transporte público, e incluso la mascota que nos tumbó el árbol de navidad y que nos remuerde haber tratado tan duro. Es esta humana dinámica nos pone a muchos ante diversas posturas que oscilan entre complejas, contradictorias, e incluso egoístas. A continuación trataré explicar un par de ellas aunque me es claro que hay algunas más.

Parte 4

 

Por otra parte, muchos recurren a oraciones como “perdonar es recordar sin dolor” o “el olvido es una forma de venganza y de perdón” para definir la compleja ruta del perdón. En diferentes tiempos creí en estas frases de combate; pero infortunadamente los errores más grandes propios y ajenos que he vivido de cerca me dejan saber que la implementación de las premisas no es algo muy real. Por una parte, las cosas que hieren tienden a dejar marcas que no facilitan su olvido; y por otra, algunas personas que nos han y hemos hecho daño tienden/tendemos a permanecer por ahí molestando, lo que no facilita el olvido o la remoción de la herida. Peor es cuando hay personas a las que quisiéramos perdonar y aún no podemos perdonar, y por eso el tema nos sigue taladrando, de modo que en nuestros sube y bajas emocionales, tratar remover recuerdos o simular indiferencia ante ellos puede generar malas sensaciones el día menos esperado si no se ha trabajado en el tema de manera sensata, de modo que el dolor puede reavivarse y echar todo al traste, es totalmente posible.