Ha vuelto a casa. Con su ropa desgastada, y su barba y cabello aún largo, está sentado en un sofá, al frente de su señora madre. Ella sentada en una silla de ruedas y muy acongojada le dice:
MAMÁ: Estaba muy preocupada por ti. ¿Dónde estabas?. Tu hermana está enferma y no tengo plata para llevarla al médico.
JUAN: Perdón, mamá, no te preocupes, yo la llevo.