Es aquí donde estamos listos para evaluar la exactitud, validez, probabilidad y veracidad del texto, mediante la emisión de juicios de valor sobre su estructura o sobre su contenido y mediante argumentos sólidos que sustenten esos juicios. A esto es lo que llamamos lectura crítica.
Ella implica tomar distancia respecto a lo que se ha leído y comprendido, con el fin de ofrecer nuestra propia perspectiva sobre la situación, conscientes de los efectos emocionales e intelectuales que el texto ha producido en nosotros y que transforman, en cierto modo, nuestra cotidianidad.