Conclusiones

  • La educación híbrida se consolida como un modelo pedagógico flexible y pertinente en la educación superior, integrando de manera intencional las modalidades presencial y virtual para enriquecer la experiencia formativa.
  • La implementación exitosa de procesos híbridos requiere una transición del rol docente hacia funciones de mediación, diseño y acompañamiento, favoreciendo la autonomía y el protagonismo del estudiante.
  • El modelo híbrido, apoyado en el aprendizaje invertido y en el uso estratégico de la tecnología, permite optimizar el tiempo, personalizar el aprendizaje y desarrollar competencias digitales fundamentales para el siglo XXI.
  • El "aprender a aprender" es el eje central de la educación híbrida, impulsando al estudiante a gestionar su propio proceso, regular sus tiempos y construir conocimiento de manera colaborativa en diversos entornos.