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dc.contributor.advisorÁvila Santos, Juan Sebastián
dc.coverage.spatialccav_-_sahagún
dc.creatorSáez Solano, Neyis Sofia
dc.date.accessioned2025-01-30T14:25:59Z
dc.date.available2025-01-30T14:25:59Z
dc.date.created2024-12-12
dc.identifier.urihttps://repository.unad.edu.co/handle/10596/66233
dc.description.abstractEl proyecto Creciendo Juntos se establece como una respuesta integral a la necesidad de fortalecer la salud emocional de los estudiantes en el municipio de Buenavista, Córdoba, evidenciando cómo el desarrollo de habilidades socioemocionales impacta de manera positiva en el bienestar y el aprendizaje. A través de su implementación, se busca proporcionar herramientas prácticas para el autoconocimiento, la gestión emocional y la creación de entornos educativos más saludables, en los cuales los estudiantes puedan desarrollar competencias esenciales para afrontar desafíos emocionales y sociales, dentro de las estrategias propuestas, se destaca la incorporación de tecnologías digitales, tales como aplicaciones interactivas y plataformas educativas, que permiten personalizar el aprendizaje emocional y hacerlo más atractivo para los estudiantes. Estas herramientas no solo aumentan el acceso a recursos útiles, sino que también promueven la autonomía en el desarrollo de habilidades emocionales, como lo argumentan García-Peñalvo et al. (2020) en sus estudios sobre innovación educativa, además, se identificó la necesidad de fomentar prácticas de autocuidado entre toda la comunidad educativa. Actividades como mindfulness, ejercicios de relajación y la adopción de hábitos saludables son fundamentales para fortalecer el bienestar emocional, tanto de estudiantes como de docentes. La formación de espacios seguros dentro de las instituciones, como rincones de emociones o salones de escucha activa, se presenta como otra medida clave. Estos espacios, gestionados por personal capacitado, permiten a los estudiantes expresar sus emociones de manera confidencial y recibir orientación adecuada, fomentando una cultura de empatía y comprensión mutua. Otro aspecto destacado del proyecto es la implementación de programas de mentorías emocionales entre pares, donde estudiantes con mayores habilidades socioemocionales actúan como guías para sus compañeros. Este enfoque fomenta la empatía, la colaboración y la creación de un sentido de comunidad dentro de las instituciones. Paralelamente, se promueve la sensibilización sobre la diversidad emocional y cultural, garantizando que los estudiantes aprendan a respetar y aceptar diferentes formas de experimentar y expresar emociones, un componente crucial en contextos educativos multiculturales (Banks, 2015). El proyecto también subraya la importancia de formar líderes emocionales entre los estudiantes y capacitar a los docentes en inteligencia emocional. Estas acciones no solo fortalecen las competencias emocionales individuales, sino que también generan una cultura institucional que prioriza el bienestar y el aprendizaje socioemocional. Las investigaciones de Jennings y Greenberg (2009) respaldan esta perspectiva al destacar cómo las competencias emocionales de los docentes impactan directamente en los resultados académicos y el clima escolar. En términos de sostenibilidad y alcance, se recomienda articular el proyecto con políticas públicas y el sector salud, con el objetivo de garantizar el respaldo necesario para su continuidad y escalabilidad. Además, se sugieren actividades al aire libre y en contacto con la naturaleza, como caminatas y juegos colaborativos, que han demostrado ser efectivas para reducir la ansiedad y fomentar el bienestar general, de acuerdo con los estudios de Kaplan (1995).
dc.formatpdf
dc.titleDiplomado en Innovación Social- Sistematización proyecto creciendo juntos
dc.typeDiplomado de profundización para grado
dc.subject.keywordsGestión emocional
dc.subject.keywordsInnovación social
dc.subject.keywordsSistematización
dc.subject.keywordsEducación
dc.description.abstractenglishThe Creciendo Juntos project is established as a comprehensive response to the need to strengthen the emotional health of students in the municipality of Buenavista, Córdoba, showing how the development of socio-emotional skills positively impacts well-being and learning. Through its implementation, it seeks to provide practical tools for self-knowledge, emotional management and the creation of healthier educational environments, in which students can develop essential skills to face emotional and social challenges. Within the proposed strategies, the incorporation of digital technologies stands out, such as interactive applications and educational platforms, which allow personalizing emotional learning and making it more attractive for students. These tools not only increase access to useful resources, but also promote autonomy in the development of emotional skills, as argued by García-Peñalvo et al. (2020) in their studies on educational innovation. In addition, the need to promote self-care practices among the entire educational community was identified. Activities such as mindfulness, relaxation exercises and the adoption of healthy habits are essential to strengthen the emotional well-being of both students and teachers. The formation of safe spaces within institutions, such as emotion corners or active listening rooms, is presented as another key measure. These spaces, managed by trained staff, allow students to express their emotions confidentially and receive appropriate guidance, fostering a culture of empathy and mutual understanding. Another highlight of the project is the implementation of peer-to-peer emotional mentoring programs, where students with greater socio-emotional skills act as guides for their peers. This approach fosters empathy, collaboration and the creation of a sense of community within institutions. In parallel, awareness of emotional and cultural diversity is promoted, ensuring that students learn to respect and accept different ways of experiencing and expressing emotions, a crucial component in multicultural educational contexts (Banks, 2015). The project also underlines the importance of forming emotional leaders among students and training teachers in emotional intelligence. These actions not only strengthen individual emotional competencies, but also generate an institutional culture that prioritizes well-being and socio-emotional learning. Research by Jennings and Greenberg (2009) supports this perspective by highlighting how teachers' emotional competencies directly impact academic results and school climate. In terms of sustainability and scope, it is recommended to articulate the project with public policies and the health sector, with the aim of guaranteeing the necessary support for its continuity and scalability. In addition, outdoor activities and contact with nature are suggested, such as walks and collaborative games, which have proven to be effective in reducing anxiety and promoting general well-being, according to studies by Kaplan (1995).


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