También conocido por e-mail, del inglés, "electronic mail", es la herramienta de Internet más utilizada. Permite enviar y recibir mensajes que habitualmente contienen texto, aunque también pueden transmitirse por este medio de comunicación imágenes (fijas o de video) y sonidos. La comunicación puede establecerse con cualquier parte del mundo en tan sólo unos instantes, como si enviásemos una carta normal, eso si, sin necesidad de papel, sobre, sello ni oficina de correos o buzón en el que depositar la carta y, además, con la inmediatez de una llamada telefónica. El correo electrónico es, en efecto, rápido (suele tardar unos minutos en el caso más desfavorable), pero también barato, fiable (los mensajes no se pierden, y si encuentran algún problema se avisa automáticamente al emisor), cómodo (por la posibilidad de reenvío, réplica y redistribución de los mensajes) y fácil de usar, de ahí su enorme popularidad.
El funcionamiento del correo electrónico puede comprenderse más fácilmente si se compara, precisamente, con el sistema de correo tradicional (aunque ciertamente no es equiparable en sus efectos). Una carta tiene que recorrer un camino hasta llegar a su destino, del mismo modo que un e-mail, y en ese proceso hay una serie de intermediarios. Comenzaremos por describir el correo postal para, después, establecer la comparación con el correo electrónico.
Recuperado de: Berrocoso, V. A. L. V. E. R. D. E. (2002). Herramientas para la comunicación sincrónica y asincrónica. Educar en red. Málaga: Aljibe.